martes, 4 de octubre de 2016

Los Caldeos Parte III

LA GRAN MADRE

Hecate es la Gran Madre o Vida del universo, la Magna Mater o Madre de los Dioses y de todas las criaturas. Es la Esposa de la Mente y, simultáneamente, Madre y Esposa de la Mente de la Mente, por esto se la considera centrada entre ambas. En medio de los Padres gira el centro de Hecate. Ella es la Madre de las almas, el Aliento de la vida. Se han conservado tres versos, muy poco claros, en relación a esta «revitalización», «aceleración» o «animación» cósmica, (psychosis), como la llama Proclo:

De repente, de los huecos debajo de las costillas de su lado derecho estallaba y se derramaba a chorros la Fuente del Alma Original, llenando de alma la Luz, el Fuego, el Éter, los Mundos. Si «los huecos debajo de las costillas» fuera la traducción correcta -pues parece que los griegos no eran muy precisos, independientemente de la licencia poética de la metáfora- Hecate, la Gran Madre, o Alma del Mundo, estaría representada por la figura de una mujer. Como hemos señalado anteriormente, Hecate no es su nombre original (nomen barbarum), sino el mejor equivalente que los griegos encontraron en su panteón humanizado, una sociedad bourgeoise comparada con las majestuosas, imponentes y misteriosas Divinidades de Oriente.
 
De esta manera representaban a la psychosis cósmica; así, de acuerdo al tratado hermético La Virgendel Mundo, la mezcla de las almas individuales poseía una naturaleza algo más sustancial y flexible, como era lógico esperar. En este tratado se lee:

No se derritió cuando se le prendió fuego (porque estaba hecho de Fuego), ni se congeló cuando una vez trataron de congelarlo (porque estaba hecho de Aliento), sino que mantuvo la composición especial de su mezcla, la cual era de un tipo particular, de una mixtura peculiar -cuya composición, sabedlo, Dios llamó psychósis- y fue a partir de este coágulo que Él forjó una miríada de almas. Probablemente, el poeta que escribió los Oráculos tuvo la intención de poner en boca de la Gran Madre las siguientes líneas: Debes saber que Yo, el Alma, moro detrás de los pensamientos del Padre, haciendo vivir todas las cosas a través del Calor.

En el misterio de la regeneración, tan pronto como tiene lugar la concepción a partir del Padre -es decir, la implantación de la Chispa de Luz o germen del hombre espiritual-, el alma del hombre se vuelve sensible a la pasión de la Gran Alma, de la Sola y Única Alma, y él mismo se siente pulsar en la apasionada red de las vidas. Con respecto a esto podría preguntarse lo siguiente: ¿Por qué la gran corriente de la vida provendría del lado derecho de la Madre? Los fragmentos que poseemos no lo manifiestan, pero el original presumiblemente contenía alguna descripción del Cuerpo de la Madre, ya que dice:
En el lado izquierdo de Hecate hay una Fuente de Virtud, que permanece completamente dentro, que no emite su virginidad pura.
Por lo tanto, debemos comprender este simbolismo en un contexto mucho más vital del que las expresiones figurativas naturalmente sugieren. Y de ambos lados de la espalda de la Diosa pende una Naturaleza ilimitada. Esto sugiere que la Naturaleza es la Ropa o el Manto de la Diosa Madre. Los intérpretes bizantinos confieren el poder de dar vida a cada miembro de la Madre; cada miembro y cada órgano eran una fuente de vida. También eran así considerados el cabello, las sienes, la parte superior de la cabeza y los costados del cuerpo; y aún el vestido, el cinturón y los velos u otro atuendo que pudiera llevar en la cabeza. Desconocemos si el texto original justifica esta interpretación. Kroll la considera «fraus aperta»19, pero sería lícito pensar que la Madre de la Vida debe ser, naturalmente, Todo Vida. Con relación a esta interpretación uno de los versos que aún se conservan dice:
Su cabello semeja una melena de luz de agudas cerdas.

Damascio, hablando de la corona de la Madre, sostiene que posiblemente se simbolizaba como una corona en forma de muro o como la diadema en forma de torre de Cybele (Rhea), en cuyo caso representaría las «Paredes de Fuego» de la tradición estoica. El cinturón, en cambio, era simbolizado como una serpiente de fuego. Rhea es otro de los nombres que los Oráculos otorgan a La Gran Madre, como lo demuestran los siguientes tres versos:
Rhea es, en realidad, al mismo tiempo la Fuente y el Torrente de los benditos Sabios; porque ella es quien primero recibe los Poderes del Padre en sus incontables Senos, y derrama nacimiento [y muerte], sobre todas las cosas que giran como una rueda. Los «Sabios» son las Inteligencias o Pensamientos Gnósticos del Padre. Ella es la Madre de la Génesis, la Rueda o Esfera del Reconvertirse. Según Proclo, los Oráculos la llaman «maravillosa e imponente diosa», en el intento de definir uno de sus aspectos. Los versos anteriores pueden compararse con otras referencias20 que se citan más adelante.

TODAS LAS COSAS SON TRIPLES

La aseveraciónde Hipólito de que los Asirios, es decir, los Caldeas, «fueron los primeros en considerar el alma triple y una a la vez», aparece en varias citas de los Oráculos. La Mente del Padre proclamó [la Palabra] que todo debía ser dividido [o cortado] en tres. Su voluntad consintió y al instante todas las cosas fueron así divididas. La mente del Padre pensó «tres», y obró «tres». Pensamiento y acción estuvieron de acuerdo e inmediatamente sucedió. La siguiente sentencia que caracteriza al Pensador Primordial podría considerarse como continuación del concepto anterior:
Él, quien gobierna todas las cosas con la Mente de lo Eterno.

Esta Triplicidad fundamental de todas las cosas es «inteligible», es decir, determinada por la Mente. La Mente es la Gran Medidora, Divisora y Separadora. Filón de Alejandría escribe a propósito del Logos, o Mente o Razón de Dios:
Así, Dios habiendo agudizado su Razón -Logos, Divisor de todas las cosas- cortó la esencia indiferenciada y sin forma de todas las cosas [en la ciencia del conocimiento: esencia o quintaesencia], a partir de ella formó los cuatro elementos del cosmos y con ellos los animales y las plantas. También sabemos por Damascio que, de acuerdo a los Oráculos, la «división ideal» (¿de todas las cosas en tres?) era la «raíz (o fuente) de toda división» en el universo perceptible.22 Esta ley se resumiría de la siguiente manera: En todo el cosmos brilla [o se manifiesta] una Tríada, cuyo origen es una Mónada.

Esta es la Tríada que «mide y delimita todas las cosas»,23 desde lo más alto a lo más bajo. Todas las cosas están servidas en las simas (f) de la Tríada. Este verso es muy oscuro, pero quizá los siguientes puedan dar algo de luz a la metáfora: A partir de esta tríada el Padre mezcló todos los espíritus. En el primer verso «simas» se traduce generalmente como «senos», y «están servidas» como «están gobernadas»; pero esta última expresión es un término técnico que Homero utiliza cuando se refiere a la acción de servir el vino para la libación de la gran crátera (krater) a las copas, y según Platón, esta combinación, o mezcla o armonización de almas ocurre en la gran Crátera del Creador. De modo que estas simas representan vórtices maternos en el espacio original. El tres es el número de la determinación, y por lo tanto representa las condiciones esenciales de la forma y de toda clasificación. Pero si bien, desde un punto de vista, el tres es formativo, y por ende determinante y limitativo, desde otro, tiene la capacidad de otorgar poder. Con relación a esto uno de los Oráculos señala:
Armar la mente y el alma con triple poder.

En el original, «triple» es un término poético que debiera traducirse «trífido»; sin embargo, si se lo asocia a la nomenclatura pitagórica, indicaría un ángulo triple -es decir, el ángulo sólido de un tetraedro o de una pirámide regular de cuatro caras.

LOS ABISMOS MATERNOS

A los Senos o Simas (¿remolinos, vorágines, torbellinos, eones, átomos?) también se les llama Abismos -un término técnico que aparece con mucha frecuencia en todas las escuelas gnósticas de la época-. El Gran Abismo (g) de todos los abismos era el del Padre, el Abismo Paterno. Así, podemos leer en uno de los Oráculos: Vosotros, quienes al entender, conocéis el Abismo Paterno que trasciende el cosmos.

Este Abismo Paterno es el misterio último; pero, desde otro punto de vista, puede pensarse como el Orden Intelegible de todas las cosas. Cuando el cosmos se considera como el orden sensible o manifestado, se lo llama supercósmico o cosmos que trasciende; representa el Tipo Oculto, Encubierto y Eterno de los universales o totalidades que se interpretan simultáneamente, no divididas (desde el punto de vista sensible) aunque divididas (desde el inteligible). En relación a esta profundidad «super-cósmica» o «transmundana» el Oráculo dice: Es todas las cosas menos lo inteligible [todo]. Es decir, en el Abismo las cosas no están divididas en tiempo y espacio; no hay separación perceptible. Este no es el estado específico o estado de las especies sino el de las totalidades o categorías. No es ni el Padre ni la Madre sino ambos. Es el estado de «inmediatamente» o «de una vez»; y quizá esto explique el extraño término « Una Vez Más allá» -es decir, inmediatamente en el más allá (o lo inmediato en el estado del más allá), más allá del cosmos dividido y perceptible-. Proclo y Damascio hablan de él como de «la forma de la unicidad» y «lo indivisible»; y un verso del Oráculo así lo describe: Aquello que no puede ser cortado; lo que mantiene unidas todas las fuentes. Como tal se lo considera el aspecto materno de las cosas, y así lo llaman: Fuente de [todas] las fuentes, Vientre que mantiene unidas todas las cosas.

Los comentaristas neoplatónicos comparan esto con el auto-zoom de Platón, «aquello que vive en sí mismo», la fuente de vida para todo, «aquello que da vida a sí mismo» y, por ende, el Vientre de todas las criaturas vivientes. De cualquier modo, los Oráculos lo consideran el Vientre de la Vida o Madre Divina.Ella es la Energizadora [lit., Mujer que Trabaja] y Dadora del Fuego que otorga la Vida.«Ella llena el Seno Dador de Vida, o Vientre, de Hecate.» Según sostiene Proclo basándose en un Oráculo, es el autoreflejo de la Madre Sobrenatural en el universo sensible: Fluye de nuevo y nuevamente [o una y otra vez] en los vientres de las cosas. Los «vientres de las cosas» son, literalmente, «lo que mantiene unidas las cosas». Son reflejos de «Aquel que mantiene unidas todas las fuentes» que se menciona más arriba. Esta expresión poética de los Abismos Maternos y los infinitos reflejos en su propia naturaleza múltiple, fue desarrollada por los comentaristas neoplatónicos en la forma de una jerarquía -los Sinoques (h)- y lo que ella proclama se define como: La Fuerza Dadora de Vida del Fuego poseedor de absoluto poder. Todos estos conceptos pertenecen al aspecto materno de las cosas, pero nunca se los debe sepa rar del aspecto paterno, como es posible constatar si se analiza la misteriosa naturaleza del Eón.

EL EÓN

Desafortunadamente sólo poseemos cuatro versos sobre la doctrina del Eón24 que probablementeocupó una posición prevaleciente en el misticismo del Oráculo (por supuesto, en una forma más simple y no como en la «super-desarro-llada eonología» de la gnosis cristianizada). Uno de los nombres que se le dieron al Eón fue «Luz engendrada del Padre», porque Él, según expresa Proclo, hace brillar su luz unificadora en todo. Porque sólo Él [el Eón], cogiendo en pleno la Flor de la Mente [el Hijo] que proviene del Poder del Padre [la Madre] , posee [ambos] el poder de entender la Mente del Padre, y de otorgar esa Mente a todas las fuentes ya todos los principios, -ambos, el poder de comprender[remolino] y de esperar la hora propicia oscilando en Su incansable pivote.

Proclo describe la naturaleza de este Principio Eónico (o Misterio Átmico) de acuerdo a las creencias de los teúrgos. Pero no podemos asegurar que esta descripción se base o no en el poema que nos interesa. Por lo tanto, transcribimos lo que dice Proclo sólo a modo ilustrativo: Los teúrgos sostienen que Él [Duración, Tiempo sin límites, el Eón] es Dios y cantan Su divinidad a ambos, el más viejo (que lo viejo) y el más joven (que lo joven), como un eterno girar alrededor de sí mismo [el Huevo] y del eón; ambos concebidos como la suma total de todas las cosas numerables que se mueven dentro del cosmos de Su Mente, y aún por sobre las cosas y más allá de todas ellas, infinitas por Su Poder, y [nuevamente, cuando] mostrándose como envueltas en una espiral [la Serpiente] .

El «eterno girar» representa el principio del movimiento perpetuo. En el aspecto espiral de las cosas existe una procesión hacia lo infinito; mientras que en el aspecto esfera el comienzo y el fin coexisten en el mismo momento. Junto a este pasaje deben considerarse otros dos, citados por Taylor, que no tiene referencias: Dios [energizador] en el cosmos, eónico, ilimitado, joven y viejo, enroscado a modo de espiral. Pues, de acuerdo a los Oráculos, la Eternidad [el Eón] es Causa de Vida que nunca decrece, de Poder incansable y de Energía inagotable.

LA PRONUNCIACIÓN DEL FUEGO

En Relación a la idea del Fuego Intelectual de la Mente como el Perfecto Inteligible, Padre y Madre en uno (que crearon la materia y la impregnaron de vida), y considerando el concepto de lo sensible como el Descenso en la Materia, es posible citar los siguientes versos : Entonces la Génesis de la Materia surge en una agitación multicolor. y la cascada de fuego que fluye oscurece la [hermosa] Flor de Fuego mientras se dirige a los vientres de los mundos. Pues a partir de entonces todas las cosas comenzaron a emitir hacia abajo sus rayos admirables. Por lo tanto, el origen y génesis de la materia deben buscarse en el mismo Inteligible, mientras que la doctrina de Pitágoras y Platón sostenía que el origen de la materia debía encontrarse en la Mónada. En este contexto la Flor del Fuego representa la quintaesencia.

EL LIMITE SEPARADOR

De la misma parte del poema referimos lo siguiente: Pues de Él surgieron ambos, los Truenos inexorables y los Senos que reciben los destellos de Fuego del intenso Resplandor de Hecate, engendrada del Padre, y ambos rodean la Flor del Fuego y el poderoso Aliento más allá de los polos. Aquellos que han estudiado atentamente el Ritual Mitraico (vol. VI) se sentirán en una atmósfera familiar cuando lean estas líneas. Los «Truenos» representan las Manifestaciones Creativas del Padre, mientras que los «Senos» de Hecate son los vórtices receptivos del aspecto materno de las cosas. Aún así, los tres, Padre, Madre e Hijo constituyen la Mónada. Ella es engendrada por el Padre, y Él, el Hijo, engendrado por la Madre -así la Mónada se perpetúa dando a luz a sí misma-. El
Hijo es quien «cerca», limita o separa el Horos gnóstico o Límite, el aspecto formal de las cosas, quien divide el Arriba y el Abajo, y determina todos los opuestos. Es la cruz, el límite subyacente del universo, como ya se ha visto en La crucifixión gnóstica.26 Sin embargo, los críticos, con su manía de precisión intelectual, lo convirtieron en un término técnico, otorgándole un nombre especial; pero, en general, en los Oráculos Hypezokós se usa en el sentido más simple de «separador».

Proclo, basándose aparentemente en el siguiente verso, caracteriza este Hypezokós como el prototipo de la división, la separación de las cosas que provienen de la materia:Como un diafragma [Hypezokós], una membrana de conocimiento, Él divide. La naturaleza de esta separación es el conocimiento o Fuego gnóstico. Los Epicúreos llamaban a esta separación entre lo visible e invisible, las Paredes Llameantes del Universo, y pueden compararse con el Ángel de la espada llameante que cuida las puertas del Paraíso. Lo mismo ocurre con el epíteto «inexorable» (ameíliktoi) aplicado a los Truenos; los comentaristas han re elaborado el concepto transformándolo en una jerarquía de Inexorables o Implacables.

 El mismo ejemplo se encuentra en la bellísima metáfora de los tratados Gnósticos Coptos de los códigos de Askew y Bruce. El uso más simple de esta imagen se puede observar en los dos versos que siguen a continuación: La Mente del Padre, vehiculizada en raros Diseños de líneas rectas, destella inflexiblemente en surcos de Fuego implacable. En este caso parece referirse en particular a los Rayos de la Inteligencia Divina vehiculizados por el Fuego creativo que representan la Siembra Divina de la sustancia primordial, al tiempo que las líneas rectas constituyen una característica propia de la Mente. Es el Soberano del Mar que realiza el primer surcado, por así decirlo, del Mar de la Materia, imprimiendo sobre la superficie una red de líneas de Luz que responden a un diseño universal (como se vería el protoplasma en un microscopio potente). Es el primer Descendiente del Padre, y el primer Ascendiente del Hijo; sugiere la idea de conducir y controlar. El epíteto 'raro' o 'atenuado' sugiere el concepto de tirar los hilos más finos. Las Líneas en la Superficie representan esos hilos o líneas que, brillantes y semejantes a surcos de

Fuego, gobiernan y organizan el Mar de la Materia.

Los Caldeos Parte II


LA DIVINA TRIADA

Ningún Fragmento nos dice cómo la Divina Simpleza determina su autorrevelación. Pero, a pesar del escepticismo de Kroll, pienso que los comentaristas neoplatónicos no estaban errados cuando la buscaban en el misterio de la tríada o trinidad.

La doctrina de los Oráculos, entendida como la Autodeterminación de la Suprema Mónada, podría recuperarse del pasaje del libro de Simón La Gran Anunciación. Pienso que hoy queda ampliamente demostrado que esta sorprendente explicación de la Gnosis fue elaborada como filosofía sobre antecedentes de la magia caldea y en una época cuando menos contemporánea con los mismísimos orígenes del Cristianismo.

El pasaje es tan importante que merece ser citado nuevamente; pero como es de fácil acceso, quizá sea suficiente con mencionar la referenciapara que el lector interesado lo consulte. Siglos antes de Proclo los griegos reconocían que este dogma tripartito o triádico era de origen preeminentemente asirio, es decir, sirio o caldeo, mientras que Hipólito, al comentar el documento de los Naasenos, en el cual las referencias a los ritos iniciáticos son precristianos, escribe:
Y ante todo, al considerar la triple división del Hombre [la Mónada o Logos], ellos [los Nassenos] volaron a pedir ayuda a las Iniciaciones de los Asirios; pues los Asirios fueron los primeros en considerar el Alma triple y una a la vez.

En el mismo documento el antiguo comentarista judío, quien era con toda probabilidad contemporáneo de Filón en los primeros años de la Era cristiana, proporciona las primeras palabras de un himno misterioso que proclama: «Desde Ti es el Padre y A Través de Ti la Madre»; y debiera agregarse: «Hacia Ti es el Hijo». Esto representa los principios de los tres Grandes Nombres en el Camino del Retorno; pero en el Camino del Descenso, es decir, en la cosmogénesis o formación del mundo, los principios cambian. Curiosamente, uno de los Oráculos dice:
Porque el Poder está Con Él, pero la Mente Procede de Él.El Poder representa siempre el aspecto Materno [la Multiplicidad], la esposa de la Deidad (la Mente, la Única), y el Hijo es el Resultado, el que Procede de él -la Mente manifestada-. De aquí que leemos que el Padre, o Mente Verdadera, se vuelve no manifestado, retirado u oculto después de haber dado el Primer Impulso a Sí Mismo.

El Padre se retiró aunque sin acallar Su propio Fuego característico dentro de Su Poder Gnóstico. «Su propio Fuego característico» significaría aquello que caracteriza al Único Misterio como Padre, o creador. Él se retiró al Silencio y la Oscuridad, pero dejó Su Fuego, o Mente Ardiente, para que hiciera funcionar toda la creación. ¿Podría esto llevar algo de luz sobre el significado del oscuro y misterioso himno al final del libro gnóstico cristiano El segundo libro de Ieou.

Yo te alabo; pues Te has retirado en Ti Mismo y en la Verdad, hasta que hayas liberado el espacio de esta Pequeña Idea [¿el cosmos manifestado?]; a pesar de todo no Te has apartado de ti mismo.

EL NUTRITIVO SILENCIO DE DIOS

Entre los pitagóricos y los gnósticos herméticos, el Silencio también significaba la condición de la Sabiduría. Aunque no se conserva ningún verso del
Oráculo que lo explique, hay algunas frases citadas por Proclo10 que hablan del Silencio Paterno. Es la Calma Divina, El Silencio Sustentador y Protector de lo Divino; es la insuperable unidad del Padre, aquello que las palabras no pueden explicar; la mente debe estar en silencio para conocerlo, es decir, estar «de acuerdo».
Seguramente, Proclo pensaba en estos Oráculos cuando escribió:
Pues tal es la Mente en ese estado, enérgica antes que energética, [en el mundo sensible] que de ninguna manera había emanado, sino que se había quedado en los Abismos del Padre [es decir en sus propios Abismos], y en el Altar Sagrado sostenida por los Brazos del Silencio, Sustentador y Protector de lo Divino.

El Silencio sólo se conoce a través de la mente. Mientras las cosas son objetivas, mientras nos pueden enseñar o hablar acerca de las cosas, éstas no pueden ser reales. El Gran Silencio, en el aspecto mental de las cosas, corresponde al Gran Mar en el aspecto material de las mismas, siendo este último activo y el primero inactivo. Ahora bien, la única manera de alcanzar la sabiduría, distinta del conocimiento, es recrearse o regenerarse a sí mismo. El hombre conoce a Dios únicamente cuando obtiene este Silencio, en el cual sólo se escuchan las palabras
creativas del verdadero Poder. Entonces ya no concibe ideas formales en su mente, sino que manifiesta ideas vivas en todos sus actos -pensamientos, palabras y hechos. Proclo equipara la Paternidad con la Esencia (ousía) o con la Subsistencia (hyparxis); la Maternidad con la Vida (zoe) o el Poder (dynamis); y la Filiación con el Funcionamiento o la Realidad (enérgeia). Estos términos filosóficos no son, por supuesto, los usados en el Oráculo, el cual prefiere expresiones más gráficas, simbólicas y poéticas.

EL FUEGO SANTO

De este modo, la Mente es, en potencia, el Fuego Oculto de Simón el Mago (quien, indudablemente, conocía Los Libros de los Caldeos), y el Fuego Manifestado es la Mente en funcionamiento o Mente Formativa. Como dice La Gran Anunciación de la tradición simoniana:
Los aspectos ocultos del Fuego están escondidos en lo manifiesto, y lo manifiesto se produce en lo oculto...

El aspecto manifestado del Fuego tiene en sí todas las cosas que un hombre puede percibir de las cosas visibles, o que inconscientemente no percibe; mientras que el aspecto oculto es todo aquello que se puede concebir como inteligible, o sea lo que un hombre no llega a concebir. Como sostiene Proclo, tanto para los Oráculos Caldeos como para Simón y Heráclito, quienes lo llamaron Fuego Eterno, al mayor símbolo del Poder de la Deidad se lo llamó Fuego Santo. y según el punto de vista con que se lo observaba, este Fuego era a la vez inteligible e inmaterial o sensible y material.
LA MENTE DE LA MENTE

La ardiente Energía autocreativa del Padre se considera inteligible, es decir, determinada sólo por las potencias vitales de la mente. Todo está en potencia u oculto a los sentidos, es el verdadero «mundo oculto».
El universo sensible o manifestado se origina de la demiúrgica y formativa Energía de la Mente, a la cual ahora, como arquitecta de la materia, se la llama Mente de la Mente, o Mente Hija de la Mente, al igual que Hombre Hijo del Hombre en la gnosis caldea cristianizada.

Esto se explica en las siguientes líneas:
Porque Él [el Padre] no encierra en la materia Su Fuego trascendental -el Fuego Original, Su Poder- valiéndose de obras sino de la energía de la Mente. Pues es la Mente de la Mente el Arquitecto de este [el manifestado] mundo apasionado.
«Obras» significaría actividades, objetos, criaturas, separación. Este Padre, quien está total y completamente más allá del Mar de la Materia, no acalla Su Poder en la materia encerrándolo en cuerpos, obras, u objetos separados, sino que les da energía por medio de una cierta penetración misteriosa, abstracta e infinita -es decir, yace como si fuera los cimientos en forma de raíces, los fundamentos por así decirlo, el nexo con el primer Límite-. Esto, a su vez, implica que la Materia asuma los primeros atisbos de la Masa. En el momento en que el Padre, o Mente de todas las mentes, ha construido esta estructura o marco de trabajo para el Fuego, ha nacido la Mente de la Mente; y ésta es la Ardiente Mente Cósmica, la cual, a través del contacto con la materia, en su primera naturaleza esencial, genera los comienzos del Cuerpo del Mundo y de todos los cuerpos. Ésta es la labor de la Mente de la Mente.

Así, también encontramos al Supremo citado por Hermes en el tratado La Virgen del Mundo:
Alma de Mi Alma, y Mente Santa de Mi propia Mente. En otro fragmento hermético se lee:
Había sólo Una Luz Gnóstica (más bien una Luz que trascendía la Luz Gnóstica). Él es para siempre Mente de la Mente, quien hace brillar esa LUZ.
Como se lee en los Oráculos:
El Padre superó a todo en perfección, y lo entregó a Su segunda Mente, a quien nosotros, todos los pueblos de la humanidad cantan como si fuera la primera.
El Fuego Inteligible tiene la esencia de todas las cosas en sus «chispas» o «átomos». «Superó a todo en Perfección» parece significar que el Padre de Sí Mismo es el Complemento o Realización de cada cosa separada. De acuerdo a un cierto sentido místico, en el universo nunca hay más de dos cosas, es decir, una cosa en la cual uno elige pensar, y su complemento, el resto del Todo; y ese complemento de toda imperfección es Dios.

El argumento de los gnósticos se basaba en que los pueblos adoraban el Poder Demiúrgico o Creativo de la Deidad como su misterio más trascendente. y afirmaban que esto era realmente una modalidad secundaria del Poder Divino comparada con el misterio de la inefable Autodeterminación del Supremo. Seguramente existía un volumen escrito sobre este tema, con innumerables citas de gnósticos judíos y cristianos, de Filón y los escritores herméticos y de antiguos platónicos orientalistas como Numeno. El Padre como Mente Absoluta o Paramâtman perfecciona todas las cosas; pero, cuando distinguimos entre Espíritu y Materia, cuando observamos el misterio desde nuestro estado de dualidad e imaginamos a la materia por encima y diferente del espíritu, entonces la administración de la Materia le viene conferida a la Mente, que actúa en el tiempo y el espacio. A esto se le llamó Mente de la Mente, Mente Hija de la Mente u Hombre Hijo del Hombre.

LA MONADA y LA DIADA

Esta Mente de la Mente se concibe como dual, es decir, que contiene en sí la idea de la Díada, en contraste con la Mente Paterna que es la Mónada (siendo ambos términos derivados de la athesis o gnosis pitagórica). Esta dualidad consiste en que Él posee poder sobre ambos universos, el inteligible y el sensible.
Los Oráculos explican esto de la siguiente manera:

La Díada reside con Él [el Padre]; pues Él tiene ambos, [ambos poderes] de dominar las cosas inteligibles [o ideales, y también de inducir la capacidad de sentir las emociones del mundo [formal]. Sin embargo, no hay dos Dioses, sino uno; no hay dos Mentes, sino una; no hay dos Fuegos, sino uno; porque:
Todas las cosas tienen como Padre al Fuego Único. De este modo, al Padre se lo llama la Mónada Paterna. Él es la Mónada que todo lo abarca [lit. enorme] extensión y quien engendra las Dos.

EL CUERPO UNICO DE TODAS LAS COSAS

En conexión con este último verso es posible citar otros dos de muy oscuro significado: De estos dos [la Mónada y la Díada] fluye el Cuerpo de los Tres, el primero aunque no el primero, pues no es por esto que se miden las cosas inteligibles.

Esto parece significar que para el universo sensible, el Cuerpo de la Tríada -es decir, la Sustancia Materna- viene primero, por ser aquello que contiene todas las cosas perceptibles; sin embargo, no es la medida de las cosas inteligibles o ideales. Es primero como Cuerpo, como el Primer Cuerpo o Cuerpo Primitivo, pero la Mente es anterior.

UNA VEZ MÁS ALLÁ Y DOS VECES MÁS ALLÁ

Los Oráculos también llamaban a las Tres Personas de la Tríada Sobrenatural, Una Vez Más Allá, Dos Veces Más Allá, y Hecate. Los comentaristas interpretan estos nombres o bien como  simples sinónimos de los tres Grandes Nombres, o, de alguna manera, como el autorreflejo de la Tríada Primitiva o la Tríada Primitiva reflejada en sí misma, es decir, en el Cuerpo Único de todas lascosas. Es difícil decir cuál es el significado preciso de los misteriosos nombres Una Vez Más Allá y Dos veces Más Allá. Si los consideramos como designaciones de la Tríada autorreflejda, podría ser que Una Vez Más Allá se llamara así pues venía considerado como Más allá, no en el sentido de trascendente, sino como más allá del umbral, por así decirlo, del estado puramente espiritual, o, en otras palabras, irradiando en manifestaciones. Lo mismo es válido para Dos Veces Más Allá.

Existe un paralelismo con la primera y segunda Mente de la Unidad Original. Por otro lado, Hecate fue el mejor equivalente que los místicos griegos encontraron en el panteón helénico para designar a la Madre Original o Gran Madre de la mistagogía oriental. Es decir, que esta Trinidad reflejada se consideraría como el Tres-en-uno de la segunda Mente.En general, los comentaristas neoplatónicos han equiparado estos términos con los nombres griegos Kronos, Zeus y Rhea. Del mismo modo, un crítico anónimo, anterior a Proclo, sostiene que el Una Vez Más Allá es la Mente Paterna de todo el intelecto cósmico. Hecate es el inefable Poder de esta Mente y llena todas las cosas con luz intelectual, aparentemente sin entrar en ellas; mientras Dos Veces Más Allá se brinda él mismo a los mundos sembrando en ellos esplendores, según lo expresan los Oráculos17. Todo esto representa un refinamiento de sutileza intelectual que no debe detenernos, es completamente ajeno al misticismo mucho más simple de los Oráculos.

martes, 27 de septiembre de 2016

Los Caldeos Parte I

Los Oráculos
Fragmentos y comentarios
Primera Parte
El principio supremo

-En los fragmentos aún existentes de los Oráculos Caldeos el Principio Supremo es llamadosimplemente el Padre, la Mente, la Mente del Padre o el Fuego. Sin embargo, en su comentario, Psello sostiene que los Oráculos alaban lo Uno idéntico al Bien como el Origen de todo; prácticamente no hay duda de que en el círculo de este poeta la Deidad se consideraba « Uno y Todo» -de acuerdo con la gran fórmula de Heráclito- o el Inefable, según algunos gnósticos de esa época. Heráclito, que tuvo su auge alrededor del 500 a. J.C., de alguna manera ya había elaborado una filosofía a partir de las instituciones y símbolos de la tradición mágica caldea.
Cory, en su colección de fragmentos de oráculos4 incluye una definición del Supremo que Eusebio atribuyó al persa Zoroastro. Es posible que esto haya derivado de algunos documentos helénicos influenciados por Los Libros de los Caldeos o por Los Libros de los Medos, y puede por lo tanto, considerarse de acuerdo con la doctrina básica de estos Oráculos. Aunque Kroll omita, justamente,
esta definición, la transcribimos a modo ilustrativo: Él es el Primero, indestructible, eterno, ingenerabIe, impartible, completamente distinto de cualquier otra cosa, depósito de toda belleza, insobornable, de todo lo bueno el Mejor, de todo lo sabio el Más Sabio; Él es también el Padre de la buena regla y de la rectitud, autodidacta y natural, perfecto y sabio, el único Descubridor de la naturaleza sagrada de la Tradición.

LA FINALIDAD DEL CONOCIMIENTO

Si bien no existe ningún extracto que hable directamente del Summum Mysterium, tenemos una prueba más que suficiente que avala la teoría de que el término fue concebido en los Oráculos como una expresión de algo que está más allá de las palabras. Dicha prueba es un fragmento de once líneas que explica el supremo fin de la contemplación como sigue: Sí, existe Eso que es la Finalidad del Conocimiento, Eso que debéis entender con la flor de la mente. Porque no debéis voIver vuestra mente hacia dentro de Eso y comprenderlo como «algo» comprensible, pues así no lo conoceríais. Pues hay un poder de la flor de la mente que brilla en todas las direcciones iluminando con rayos intelectuales [lit., sectores].
En realidad, no deberíais [afanaros] con vehemencia por comprender la Finalidad del Conocimiento, ni siquiera con la llama extendida de la mente extendida que mide todas las cosas, excepto la Finalidad del Conocimiento [solamente] .
En efecto, no hay necesidad de presiones para comprender Esto; pero debierais tener la visión del alma en estado puro, apartada de cualquier otra cosa, de manera de dejar la mente vacía [de todas las otras cosas], atentos a ese Fin, para que podáis aprehender la Finalidad del Conocimiento; pues Esta subsiste más allá de la mente.

«Eso que es la Finalidad del Conocimiento», en general, se traduce como el Inteligible. Pero tonoêtón,  para los gnósticos de esta tradición, significa la Mente que se crea a Sí Misma, que crea su propio conocimiento. Es ambos a la vez, comienzo y final, causa y efecto de sí mismo; y, por ende, el fin o meta de todo conocimiento. Por lo tanto, es menester distinguirlo de todas las formas convencionales de intelecto; la mente normal, condicionada por los opuestos, sujeto y objeto, no lo puede comprender. En tanto lo concibamos como un objeto separado de nosotros mismos, como si estuviéramos «entendiendo algo», tanto más lejos estaremos de él. Debe contemplarse con «la flor de la mente», con lo mejor de la mente, es decir, en el momento en que ésta florece, crece e irradiahacia dentro y hacia fuera un brillo intelectual que penetra en sus propias profundidades y se vuelve uno con ellas. Sin embargo, «la flor de la mente» no es el fruto o las joyas de la mente, a pesar de tratarse de un poder de las mentes apasionadas, pues las flores son el aspecto soleado de las cosas.

Entender con «la flor de la mente» sugiere coger, con los krateres (c) o profundidades de la mente, la verdadera inteligencia apasionada de la Gran Mente, al igual que las flores, con sus pétalos en forma de cáliz, captan los rayos del sol. y por medio de éstos dar a luz dentro de uno mismo al fruto o joyas de la Mente, cuya naturaleza es de una comprensión espiritual e inmediata, es decir, que se refiere a los sentidos superiores de la mente o poderes del conocimiento. El fragmento parece constituir la instrucción de un método para iniciar a la mente en el conocimiento o verdadera gnosis -en verdad un proceso muy sutil-. No es de esperar que la mente normal, formal y parcial pueda hacerse una idea completa, una totalidad, como erróneamente puede imaginarse que haga en el ámbito de la forma; en las esferas vivientes de lo inteligible no existen esas ideas limitadas definidas por una forma o contorno; son inconmensurables. En esta simbología «llama» y «flor» significan aproximadamente lo mismo; «llama de la mente» y «flor de la mente» sugieren el mismo evento en los reinos mineral y vegetal, recreado en el ámbito de la mente. Ésta debe crecer desde sí misma hacia su Sol.

La mayoría de las mentes de los hombres están, en el mejor de los casos, ardiendo apenas, sin llama; requieren un soplo del Gran Aliento para hacerlas encender en llamas, y así extenderlas o hacerlas poseedoras de un nuevo poder regenerativo. La mayoría de las mentes de los hombres, o personas, son plantas inmaduras, que todavía no han alcanzado el momento del florecimiento. Éste sólo se logra a través del Calor del Sol. Una persona en florecimiento podría considerarse alguien que comienza a saber cómo dar su fruto y cómo regenerarse a sí misma. En este ejercicio vital de crecimiento interno debe evitarse el pensamiento formal. La mente ha de encontrarse vacía o desprovista de toda idea preconcebida, pero al mismo tiempo volverse viva, atenta, transformarse en puro sentido o capacidad para percibir grandes sensaciones. El alma debe estar en un estado de ánimo de búsqueda, no de pregunta, es decir, sintético, no analítico. Preguntar sugiere penetrar en algo con la mente personal; mientras que búsqueda significa abrazar y asir las ideas, «comerlas», «digerirlas», «absorberlas», por decirlo de alguna manera; girar alrededor y apoderarse de ellas, cercándolas -ya no es una cuestión de sujeto y objeto separado como ocurre con la mente personal y analizadora.

LA UNION MISTICA

La instrucción completa podría denominarse un método de yoga o unión mística (unio mystica) de la mente real o espiritual, de la mente que se gobierna a sí misma -raja-yoga, el verdadero arte real-. Pero no debe existir «vehemencia» (no ímpetu salvaje, para usar una frase de Patanjali en su Yoga-sutra) en una sola dirección; debe haber expansión en toda dirección, dentro y fuera, en silencio.

La «visión» del alma es, literalmente, el ojo del alma. La mente debe estar vacía de todo objeto de manera tal que pueda recibir la plenitud. Se convierte así en el «ojo puro», el eón, todo ojo; pero no será para percibir cosas distintas de sí misma, sino para entender la naturaleza del conocimiento –es decir, aquello que trasciende todas las distinciones entre sujeto y objeto.

Y aunque se cree que la Realidad está «más allá de la mente» o «fuera de ella» , en verdad no es así. Se puede decir perfectamente que se encuentra más allá o que trasciende la mente personal o formal, o la mente separada, porque ésa es la mente que separa; pero el Inteligible y la Mente Misma son en verdad uno. Como señala uno de los fragmentos: Porque la Mente no está fuera de Aquello-que-la-hace-Mente; y Aquello-que-es-la-Finalidad-de-la-Mente no subsiste separado de la Mente.

Los términos con guiones representan la misma palabra griega que habitualmente se traduce como el Inteligible. Así, el Oráculo podría cambiarse a: «Porque el Intelecto no está fuera del Inteligible, y el Inteligible no subsiste separado del Intelecto». Esto hace a to noêtón el único objeto del conocimiento, pero no es ni sujeto ni objeto, sino ambos.

LO UNICO DESEABLE

El Padre es la Fuente de todas las fuentes y el Fin de todos los fines; Él es el Único Deseable, Perfecto y Benigno, el Bueno, el Summum Bonum, como nos muestran los tres fragmentos desconectados que se transcriben a continuación: Porque de la Fuente Paterna no surge [o rueda] nada imperfecto. El alma debe tener medida, ritmo, perfección para girar, circular o pulsar con este Principio Divino. El Padre no siembra miedo sino que derrama persuasión. El Padre controla desde dentro y no desde fuera; controla siendo, viviendo dentro y no por contrastes.

No saber que Dios es totalmente Bueno. ¡oh, desdichados esclavos, sed sensatos!
Compárense estos fragmentos con el discurso del predicador incluido en el tratado hermético «El Poimandrés»: Oh, vosotros, gente, tribu nacida de la tierra, vosotros que os habéis dado a la ebriedad y al sueño ya la ignorancia de Dios, ¡despertad ahora! También el Oráculo cita lo siguiente:


El alma de los hombres se apretará a Dios estrechamente, con nada sujeto a la muerte; [pero] ahora todo está ebrio, pues se glorifica en la Armonía [ es decir en las Esferas del Destino o Sublunares] bajo cuya influencia existe la estructura mortal.

Fuente: Los Oráculos Caldeos de G.R.S. MEAD

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Mitos Griegos II


EL NACIMIENTO DE ATENEA

Según los pelasgos, la diosa Atenea nació junto al lago Tritonis en Libia, donde la encontraron y criaron las tres ninfas de Libia, quienes vestían pieles de cabra. Cuando era niña mató a su compañera de juegos, Palas, por accidente, mientras libraban un combate amistoso con lanza y escudo, y en señal de pesar puso el nombre de Palas delante del suyo. Fue a Grecia pasando por Creta y vivió al principio en la ciudad de Atenas, junto al río Tritón de la Beocia.

Comentario:

Platón identificó a Atenea, patrona de Atenas, con la diosa libia Neith, que pertenecía a una época en la que no se reconocía la paternidad. Neith tenía un templo en Sais, donde trataron bien a Solón por el simple hecho de ser ateniense. Las sacerdotisas vírgenes de Neith libraban anualmente un combate armado, al parecer por el cargo de Suma Sacerdotisa. El relato de Apolodoro de la lucha entre Atenea y Palas es una versión patriarcal posterior; dice que Atenea, nacida de Zeus y criada por el dios río Tritón, mató accidental mente a su hermana adoptiva Palas, hija del dios río Tritón, porque Zeus interpuso su égida cuando Palas estaba a punto de golpear a Atenea y así distrajo su atención. 

Sin embargo, la égida, un zurrón mágico de piel de cabra que contenía una serpiente y estaba protegido por una máscara de Gorgona, pertenecía a Atenea mucho antes de que Zeus pretendiera ser su padre. Los delantales de piel de cabra eran la vestimenta habitual de las muchachas libias, y Palas significa meramente «doncella» o «joven», Herodoto dice: «La vestimenta de Atenea y la égida fueron tomadas por los griegos de las mujeres libias, que van vestidas exactamente del mismo modo, excepto que sus vestidos de cuero están orlados con correas y no con serpientes». Las muchachas etíopes todavía llevan esta vestimenta, que a veces adornan con cipreas, un símbolo jónico. 


Herodoto añade aquí que los fuertes gritos de triunfo, ololu, ololu, lanzados en honor de Atenea, eran de origen libio. Tritone significa «la tercera reina», es decir, el miembro mayor de la tríada —madre de la doncella que combatió con Palas y de la ninfa en la que se convirtió—, así como Coré-Perséfone era hija de Deméter. Los hallazgos de cerámica sugieren una inmigración libia en Creta ya en el año 4000 a. de C., y gran número de refugiados libios adoradores de la diosa provenientes del Delta occidental parecen haber llegado allí cuando el Alto y el Bajo Egipto se unieron forzosamente bajo la primera dinastía alrededor del año 3000 a. de C. Poco tiempo después comenzó la Primera Era Minoica y la cultura cretense se extendió hasta la Tracia y la Grecia helénica primitiva.

Entre otros personajes mitológicos que se llamaban Palas se hallaba el Titán que se casó con el río Estigia y engendró en ella a Zelus («fervor»), Grato («vigor»), Bia («fuerza») y Nike («victoria»); era quizás una alegoría del delfín pelopiano consagrado a la diosa Luna. Homero llama a otros Palas «el padre de la luna» (Himno homérico a Hermes, 100). Un tercero engendró a los cincuenta palántidas, enemigos de Teseo, que parecen haber sido originalmente sacerdotisas combatientes de Atenea. Un cuarto era descrito como padre de Atenea.




Maleficios:Cain

Un pequeño cuento novelesco de sus-penso que nos permitirá conocer hasta donde somos capaces de llegar para obtener lo que queremos si...